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Windows Phone: El fantasma en la máquina móvil de Microsoft

Las ambiciones móviles iniciales de Microsoft, desde el crecimiento de Windows Mobile hasta la eventual desaparición de Windows Phone, ofrecen una cruda lección sobre la impenetrable fortaleza que hoy representa el duopolio de Android e iOS.

Publicado
7 de octubre de 2026
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¿Tuvo Microsoft realmente una oportunidad en el mercado de smartphones, o su destino móvil estaba sellado mucho antes del lanzamiento de Windows Phone? Es una pregunta que cobra nueva relevancia al observar el duopolio aparentemente inquebrantable de Android e iOS hoy en día. Hubo un tiempo en que la idea de un teléfono con tecnología Microsoft no solo era plausible, sino una realidad, especialmente dada la fortaleza de Microsoft en el sector empresarial.

De hecho, por un momento a mediados de los 2000, las ambiciones móviles de Microsoft parecían prometedoras. La compañía reportó un significativo crecimiento del 90% en licencias de Windows Mobile durante su año fiscal 2006, señalando una presencia en rápida expansión. Fabricantes como Toshiba adoptaron la plataforma, con dispositivos como el TG01, que incluso tuvo una versión actualizada con Windows Mobile 6.5 en septiembre de 2009, mostrando interfaces de usuario personalizadas construidas sobre la base de Microsoft. Sin embargo, este impulso inicial resultaría efímero. Para cuando Windows Phone llegó oficialmente a finales de 2010, el panorama había cambiado irrevocablemente, llevando a Microsoft por un camino de rendimientos decrecientes que culminó con su salida de la carrera de smartphones.

El retraso fatal: cuando el tiempo lo es todo

El error más evidente en la estrategia móvil de Microsoft fue, sin duda, su tardanza. Windows Phone surgió a finales de 2010, tres años después de que Apple presentara el iPhone y después de que Android ya hubiera comenzado a consolidar su posición. Como señaló el experto Jorge Pávez a BBC Mundo, Microsoft entró en un mercado que ya estaba “colapsado”. Balaji Viswanathan, un exdesarrollador de Windows Phone, se hizo eco de este sentimiento, afirmando que la versión inicial de la plataforma, Windows Phone 7, se retrasó casi dos años, lo que permitió a iOS y Android ser mucho más ágiles.

Este retraso no fue accidental. La República informa que Steve Ballmer, entonces CEO de Microsoft, subestimó el potencial de las pantallas táctiles, creyendo que los usuarios seguirían prefiriendo los teclados físicos. Para cuando Microsoft se dio cuenta de su error, el mercado estaba inundado de dispositivos Android y Apple ya había lanzado su exitoso iPhone 4.

La brecha de apps: un círculo vicioso de baja adopción

Más allá del tiempo, la escasez de aplicaciones resultó ser un fallo crítico. Los esfuerzos de Microsoft para incentivar a los desarrolladores, incluso pagándoles y diseñando aplicaciones para ellos, no lograron superar el problema central: una base de usuarios que era simplemente demasiado pequeña. Joe Belfiore, una figura clave en Windows Mobile, lo admitió públicamente, incluso confesando haber cambiado él mismo a Android, una decisión también tomada por Bill Gates, debido a la diversidad de aplicaciones y hardware disponibles. Dennis Yu, un experto en tecnología, declaró a BBC Mundo que Windows Phone “nunca fue algo a tener en cuenta” porque su inconsistente base de usuarios no ofrecía ningún incentivo para los desarrolladores, creando un círculo vicioso donde la falta de aplicaciones impedía el crecimiento de usuarios.

En marzo de 2017, la Tienda Windows ofrecía menos de 700.000 aplicaciones, un marcado contraste con las tres o cuatro veces más disponibles en las plataformas de Apple y Google Play. Esto significaba que muchas aplicaciones populares no estaban disponibles, ofrecían versiones desactualizadas o carecían de funciones en comparación con sus contrapartes de Android e iOS. Incluso la adquisición de la división móvil de Nokia en 2013, a un coste de al menos 8.000 millones de dólares, resultó ser un intento frustrante e improductivo de atraer clientes y reforzar la cuota de mercado.

Una visión desenfocada: sueños de escritorio en pantallas móviles

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La estrategia de Microsoft de trasladar su exitosa experiencia de escritorio a los dispositivos móviles fue otro error de cálculo fundamental. Expertos como Dennis Yu criticaron este enfoque, señalando que la compañía intentó combinar una experiencia móvil y de escritorio sin sobresalir en ninguna. “Nadie quiere llevar su computadora de escritorio en el teléfono”, explicó Yu, destacando que las aplicaciones móviles populares están diseñadas específicamente para el entorno móvil, aprovechando funciones como la cámara y el GPS, en lugar de ser simples puertos de programas de escritorio. El intento posterior con Windows 10 Mobile de permitir que “aplicaciones universales” se ejecutaran tanto en PC como en teléfonos tampoco logró resonar entre los usuarios.

Esta falta de una visión clara y móvil-primero se debió en parte al abrumador éxito de Microsoft en otras áreas. El enfoque de la compañía en su dominante sistema operativo de escritorio Windows y su suite Office significaba que no podía dedicar la atención necesaria a su aventura de smartphones. Como observó Viswanathan, “Competir en teléfonos es una locura para Microsoft cuando su verdadera fortaleza radica en el ámbito empresarial”. Esta priorización interna significó que una idea temprana para una tienda de aplicaciones, conceptualizada por un colega de Microsoft antes que la propia Apple, fue desestimada, y los ataques móviles posteriores fueron descritos como “confuso, atacando desde múltiples frentes y perdiendo fuerza”.

Para el primer trimestre de 2017, la cuota de mercado global de Windows Phone se había desplomado a un mero 0,1%, desde el 2,5% en 2015, con Yeeply informando que el 99,6% de los smartphones funcionaban con iOS o Android. Aunque Microsoft intentó más tarde ofrecer licencias gratuitas de Windows Phone a los fabricantes en 2014, señalando un cambio similar al modelo Android de Google, fue demasiado poco, demasiado tarde. Joe Belfiore confirmó oficialmente a finales de 2017 que Microsoft ya no diseñaría nuevas funcionalidades para Windows 10 Mobile, poniendo fin a su recorrido.

La incursión de Microsoft en los smartphones sirve como un poderoso recordatorio: incluso un gigante tecnológico con vastos recursos puede tener dificultades al entrar en un mercado demasiado tarde, al no lograr atraer el apoyo de los desarrolladores y al adherirse a una visión que no se alinea con las expectativas de los usuarios. El mundo móvil se convirtió en un duopolio impenetrable por una razón, y los intentos de Microsoft de romperlo resaltan los inmensos desafíos de establecer un tercer ecosistema una vez que se trazan las líneas de batalla iniciales.

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